Después de los artículos anteriores, me gustaría explicarte de que modo nuestro insconsciente domina nuestras vidas, de que forma nos hemos estructurado para que nuestra vida sea una consecución de experiencias que se repiten una y otra vez. Cómo reaccionamos ante esas experiencias y que nos decimos a nosotros mismos mientras todo esto está sucediendo.

Lo que nos decimos a nosotros mismos es nuestro diálogo interno, esas frases que nos repetimos una y otra vez desde nuestra lógica sin dejarlo pasar por el cuerpo.  Nos pasamos la vida justificando todo lo que nos sucede mientras decimos frases como: ¡Otra vez!, ¡No me importa! o ¡Esta es la última vez!

El hecho de justificar todo lo que nos ocurre desde la lógica nos protege de nuestras emociones, porque inconscientemente seguimos pensando que hay emociones buenas y malas. De hecho nuestra educación nos ha dotado de esa creencia y es algo de lo que no dudamos, somos fieles a nuestros pensamientos y nos esforzamos una y otra vez en que nadie se de cuenta de lo que de verdad sentimos para no quedarnos al desamparo de los demás, nuestra mente nos protege del ataque del dolor.

Todo esto nos hace seguir atado a nuestras creencias, eso a lo que nos aferramos y seguimos justificando una y otra vez en nuestras vidas de manera que nos convencemos a nosotros mismos de que no puede ser de otra forma.

Incluso cuando las cosas nos van bien, seguimos temiendo a nuestras emociones. Te has dicho alguna vez frases cómo: soy tan feliz que me da miedo, va todo tan bien que ya verás como pasa algo, ¿has dudado de que merezcas todo lo bueno que te sucede?.

Estas son las cadenas que nos atan a nuestras vidas, las que no nos permiten avanzar por mas que leamos libros sobre el crecimiento personal, hagamos yoga, meditación, etc. Hasta que no comprendas que hay algo dentro de tí que te ata a tu propia existencia no podrás cambiar nada buscando fuera, como si de algo externo se tratara.

En nuestro inconsciente se hayan todas las respuestas, y también todas las herramientas para romper esas cadenas y ser por fin libres. Nuestras creencias se han asentado en forma de recuerdos, de palabras que nos decían nuestros padres, en forma de viviencias, en forma de desengaños, de soledad, de abandono, de intolerancia, de gritos, incluso en forma de ánimos, todos recordamos a alguien que nos dijo una y otra vez que podiamos con todo.

Si has comprendido todo esto puedes empezar a dudar de que lo que haces tiene que se así, seguro que una vez en tu vida has dudado de algo, así que puedes empezar a preguntarte: ¿seguro que puedo con todo?, ¿seguro que no merezco todo lo bueno que me sucede?, ¿seguro que esta mal si lo hago de otra forma?

También podrás darte cuenta de que hay cosas en las que has creido en un momento determinado de tu vida y de pronto sucede algo que te hace pensar de otro modo, por ejemplo cuando de pequeña creías en los Reyes Magos y un día te enteras de que solo era una fantasía, lo recuerdas con cariño y te das cuenta de que las cosas no son como tu creías. Del mismo modo te puedes dar cuenta de que siempre has intentado complacer a los demás con tus actos esperando así recibir cariño y reconocimiento y ahora te das cuenta de que nadie puede darte lo que tu no te das a ti mismo.

Existe también en tu mente un espacio para la certeza, seguro que hay cosas en las que no tienes ninguna duda, es más, nadie puede hacerte cambiar de opinión al respecto. Cosas simples como soy una mujer, un hombre, es de día. Así que también podrías llevar a ese espacio de certeza que hay en tí, una nueva creencia por ejempo «me merezco lo mejor».

También podrás recordar alguna experiencia de descubrimiento en la que ha llegado a tí algo nuevo que te hace estar fascinada por saber más, quizás la primera vez que te enamoraste, ¿recuerdas?, quieres saberlo todo acerca de la otra persona. Te fascina saberlo todo, así que aquí puedes dejarte levar por la curiosidad de conocer nuevas técnicas para conocerte a tí mismo y querer más y más pensando que tienes derecho a sentirte mejor.

Es importante que tengas claro que todos esos rincones forman parte de tu inconsciente y están a tu entera disposición para ser descubiertos como si de un tesoro se tratara. Todo lo que te limita son tus propios pensamientos, los has creado tú, y sólo tú puedes cambiarlos.

Si crees que ha llegado la hora de hacer brillar todo tu potencial puedes ponerte en contacto conmigo, y si crees que esta información puede ser a otros de utilidad no dudes en compartirla.

Date las gracias por haber tomado el tiempo en leer este artículo y agradece también a tu incosnciente el nuevo aprendizaje y la oportunidad que te ha brindado poniendolo delante de tí.

Esther Campillo.