Continuamos hablando del Inconsciente, esta vez te voy a explicar como funciona la segunda ley que por si no la recuerdas es:

TODO ES REAL: la ilusión no existe

¿Cómo que todo es real? ¿Lo que imagino que sucede también me está sucediendo? ¿Si yo ya sé que sólo es mi imaginación?

Observa a los chicos de la foto, ellos están viendo una película, pero su inconsciente no lo sabe, pueden sentir miedo, tristeza, llorar, reír, sufrir y nuestro inconsciente no sabe que eso, no nos está ocurriendo a nosotros.

Nuestro inconsciente se cree todo lo que pensamos, como si estuviera sucediendo en ese preciso instante.

¿Nunca te ha pasado que te han contado una historia y has estado consternado todo el día? ¿Has visto una película y después has tenido miedo de estar solo? ¿Has estado preocupado todo el día por algo que has escuchado?

Puedo imaginar tu respuesta, porque eso, es lo que nos pasa a la mayoría de las personas, hasta que descubres que son tus pensamientos los que te hacen sentir de una manera o de otra.

Esta ley, como el resto de ellas, me parece maravillosa, porque te demuestra una vez más, que ha sido lo que yo he pensado lo que me ha hecho sentir de una determinada forma, incluso me ha podido llegar a enfermar cuando es algo que se repite una y otra vez en mi cabeza, con lo cual….. otro pensamiento me puede hacer sanar, ¿no crees?.

Nuestros pensamientos son nuestro diálogo interno. Es aquello, que normalmente no verbalizamos. Aunque le hayamos contado a alguien lo que nos sucede, normalmente ocultamos las verdaderas emociones que hay detrás, porque nosotros mismos nos juzgamos en base a nuestra manera de vivir, no nos permitimos sentir determinadas emociones.

Las emociones vienen de serie con nosotros y todas y cada una de ellas tienen un sentido biológico de protección para nosotros. Es hora de empezar a observar que emociones vienen a nosotros cuando pensamos, y empezar a hacernos responsables de ellas, de forma inocente, sin juicio, como si fuéramos niños.

Nuestros pensamientos crean nuestra realidad, los pensamientos, ese diálogo interno que nos acompaña a todas horas, todo lo que no hemos dicho, se expresa en nuestro cuerpo.

Ahora te voy a pedir que imagines que vives en una casa, que vives en la pobreza, pero que eres pobre porque no sabes que en tu casa hay una habitación con un gran tesoro, está en una habitación que siempre ha estado cerrada con llave. La información que ahora estás recibiendo sobre el inconsciente, es la llave de esa habitación. Puedes tomarla, abrir la puerta, y empezar a disponer de todo lo que hay dentro, puedes dejar de ser pobre, ¿qué te parece?

El tesoro del que te hablo es tu POTENCIAL, siempre ha estado ahí, guardado, en la parte oculta del iceberg, en tu inconsciente.

La Bioneuroemoción te ofrece las técnicas para abrir esa puerta y empezar a disfrutar de todo tu potencial, puedes empezar a hacerlo poco a poco, observando a las personas que tienes a tu alrededor, a los que forman parte de tu día a día, recuerda que ellos son tus colaboradores, están a tu lado para enseñarte las partes de tu vida que están por resolver, esto ya quedo claro con la primera ley, ¿recuerdas?, son tus propias proyecciones.

Cuando pensamos, emitimos millones de ondas desde nuestro cerebro. Esas ondas permiten que nuestros pensamientos se materialicen en forma de experiencias. Experiencias que alguna vez hemos pensado que podían ocurrir. 

Si crees que algo de lo que te estoy contando es muy difícil, crearás situaciones que te permitan corroborarlo, y además dirás cosas como: ¡si ya lo decía yo!.

La mejor forma de comprobar cómo funciona todo lo que estoy contando, es empezando a observar, a demostrarte a ti mismo que puedes hacerlo, experimenta como te sientes, es la mejor forma de aprender a hacerlo.

Recuerda darte las gracias por haber tomado el tiempo necesario para leer este artículo, agradece a tu inconsciente que integre este nuevo conocimiento y te permita utilizarlo.

Si crees que esta información puede ser de utilidad para otras personas, no dudes en compartirla, ellos te lo agradecerán y yo también.

Esther Campillo.